Veinte años de una pequeña editorial: ACVF_La Vieja Factoría

Hace veinte años fundamos una pequeña editorial, una más entre las no sé si cientos de pequeñas editoriales que se fundan cada año en España, casi tantas como cada año bajan la persiana. Detrás de cada editorial hay un propósito: el proyecto de aportar a los lectores una línea temática, quizás un género poco publicado o un idioma poco traducido, o de situar en el mapa a autores desconocidos, o de renovar los clásicos con nuevas ropas… Ese hervidero de pequeñas ilusiones es la savia de la edición.

Nuestro proyecto era muy simple. Sencillo en su planteamiento, aunque ambicioso en su desarrollo y posible alcance. Una editorial abierta a la libertad de pensamiento, a una creatividad no alineada con grupos de interés, atenta tan sólo a las propuestas personales y auténticas, vinieran de donde vinieran, sin mirar el pedigrí ni el carné ni los diplomas, sino tan sólo la belleza de la forma, la vibración de lo necesario, el aliento de lo vivo.

Quizás llegamos demasiado pronto.

Dos personas estuvimos en su nacimiento, allá en 2006. Invertimos dinero, tiempo y mucho, mucho trabajo.

Las vicisitudes de esta pequeña editorial no forman parte de la historia de la industria cultural de España. Sin rencor. Nos excluyeron de los medios de comunicación, con pocas excepciones, y con pocas excepciones nos expulsaron de las librerías. Encajamos con diplomacia la sonrisa de alguna persona que, por comercializar refritos literarios, pensaba que podía dar lecciones de cultura. Escuchamos el silencio. Sin noticias de esta editorial en las bibliotecas. Nada que otros no hayan padecido. Fuimos testigos de cosas que no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión, y rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.

Pienso que la más alta manera de luchar es crear. A cada piedra, a cada camino cerrado, contestamos abriendo una nueva senda.

Que su editor, yo mismo, fuera antes que nada escritor, tampoco ayudó: que un cantante o un cineasta produzcan sus propias obras suele consentirse, en algún caso alabarse. Que lo haga un escritor les resulta insoportable a los guardianes del sistema solar.

Dos veces hemos estado a punto de claudicar en estos veinte años. Una muy pronto, para sobrevivir a una quiebra, la otra para aprender y crecer en la sombra. Sólo cumplir la palabra dada a autores que ya murieron habría bastado para impedir que cerrásemos las puertas en 2016.

Aquí seguimos. Tenemos mucha maleta y mucho camino hecho. Intentamos disfrutar del viaje. La vida tiene algo de aventura, con pérdidas y encuentros.

Nos acompañan unos pocos lectores.

Nuestra mano siempre está tendida y nuestra puerta siempre está abierta. También sabemos decir que “no” cuando es necesario.

Manuel García Viñó, Juan Ignacio Ferreras, Miguel Baquero, Jules Vallès, Humphrey Cobb, Ramón Gómez de la Serna y David Vela… No estamos en la gris historia de la industria del libro, pero ya hemos escrito algunas líneas en la historia de la literatura.

José Marzo
23 de marzo de 2026


Imagen de cubierta de El niño, de Jules Vallès. primer título publicado por ACVF_La Vieja Factoría, en 2006. Modificación del cuadro «La reunión» de la pintora ruso-ucraniana María Bashkirtseff.

Deja un comentario