La alambrada

Ángel y su tío Emilio, enfermo terminal de cáncer, conversan durante poco más de una hora en la habitación del hospital 12 de Octubre, en Madrid. Tardé unos tres años en madurar mentalmente la idea, la situación y los personajes, el estilo. La escribí en diez días con sus noches, en un estado casi febril. No sé si es mi novela más personal, pero siento que un lazo me une muy profundamente a ella. Ya han pasado veinte años.


ME TELEFONEARON PASADA LA MEDIANOCHE para decirme que mi tío había muerto.

—Te esperamos en la cafetería del hospital —se despidió mi madre—. Estamos todos.

Yo había conversado con él aquella misma tarde.

Di por finalizada mi última clase quince minutos antes de la hora habitual y fui a visitarlo al hospital 12 de Octubre. Las últimas veces ya había dejado de llamarme la atención la extrema delgadez de su rostro y de su cuerpo, que se marcaba bajo las sábanas, pero hoy se mostraba especialmente nervioso e irascible.

—Cierra la puerta —me pidió—. Y corre la cortina.


Abajo puedes descargar y leer el pdf del primer capítulo completo.

Más información en la web de ACVF-La Vieja Factoría

Crítica positiva de Isidro Cabello (pdf)

Crítica negativa de Emilio Peral Vega (en josemarzo.com)

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