Sobre el 15M, cinco años, diez años después

Se cumplen diez años del 15 de mayo de 2011, el 15M, un evento único en la historia de España y mundial, cuando por primera vez ciudadanos de todo género y condición llenaron las plazas para dialogar y debatir y pedir una democracia más participativa.

A continuación, fragmento de una entrevista de julio de 2016. La historia continúa.

(…)

La dedicatoria

Carlos Cortés:  En la dedicatoria de Agua, hay una alusión al 15M: «A los que, en la plaza o en su estudio, vieron más lejos y más claro».

José Marzo. Quería subrayar ese doble plano de lo público y lo privado. La plaza, en la cultura española, es el símbolo de la vida pública. Aunque cada vez menos, porque los grandes centros comerciales, con sus avenidas con aire acondicionado y comercios, las han sustituido casi por completo…. Pero sí, también pensaba en el 15M. Comencé a escribir Agua en mayo de 2011. En principio, sólo quería recoger mis impresiones y reflexiones sobre lo que estaba sucediendo.

CC. ¿Cuál es tu opinión sobre el Movimiento de los Indignados?

JM. El 15M es lo mejor que le ha pasado a la cultura europea en las últimas décadas, desde el Mayo del 68. Me refiero a la cultura política democrática. Prefiero hablar de «15M» y no de «movimiento de los indignados». En español, hay una distinción muy clara entre «ser» y «estar». No es lo mismo, desde luego, «estar indignado»  que «ser un indignado».

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Acampada del 15M en la 
Puerta del Sol de Madrid (mayo de 2011)

CC. ¿Adónde quieres ir a parar?

JM. Hay un momento para la indignación y la protesta y otro momento para la reflexión y la propuesta constructiva. También yo me indigno, claro, quién no; pero la cabeza siempre debe dirigir nuestras acciones. La cabeza, la racionalidad, siempre delante. Hay algo que no me acaba de gustar en esa supuesta identificación de los que en un momento dado protestamos con la mera indignación. Me recuerda a esa ideología medieval que dividía a los hombres entre la nobleza que guerrea, el clero que reza y la plebe que labora. Los poderes dominantes pueden tener un interés por identificar a los contestatarios con la irracionalidad. Dividir el sistema actual entre los empresarios que invierten, los políticos que gestionan y los ciudadanos que trabajan y protestan… La democracia no resistiría esas divisiones estamentales. No son reales, porque todas las personas tenemos talentos diversos… Y a lo largo de una biografía individual, uno puede cumplir sucesivamente funciones distintas. No sé si me explico…

CC. Perfectamente.

JM. El nombre de «15M», que fue el primero y original, es más neutro, y puede englobar esas dos actitudes complementarias, racionalidad y contestación indignada. La capacidad de crear, la de gestionar, y también la posibilidad de crítica.

CC. ¿Participaste en el 15M?

JM. En la asamblea de la localidad donde resido. Sólo estuve en una ocasión en la Puerta del Sol, en los primeros días. Comenzaba mis vacaciones anuales poco después, en el mes de junio. Me marché de Madrid y, aunque tenía previsto escribir una novela corta, estuve muy atento a todo lo que ocurría y comencé a escribir los aforismos de Agua. También, casi inmediatamente, empecé a publicarlos en Twitter, aunque no debía haberlo hecho.

CC. ¿Por qué?

JM. Aislados, pierden significado. Los aforismos hay que entenderlos en su conjunto. Un aforismo suelto puede ser sólo una ocurrencia. Sin su contexto, se malinterpreta fácilmente.

CC. Entiendo, entonces, que tu primer conocimiento del 15M fue a través de la televisión y de las redes sociales…

JM. Al regreso de las vacaciones, comencé a frecuentar las reuniones semanales en la localidad en la que resido, al sur de Madrid. No fui un miembro muy activo, pero conocí a personas muy interesantes. Vi cómo el movimiento se iba reduciendo con el paso de las semanas y de los meses. Cómo el centenar de personas de las primeras reuniones se iba reduciendo hasta un pequeño núcleo de diez personas o poco más, al cabo de un año. Luego hubo algunas disensiones de fondo y acabé por distanciarme. Fue una experiencia muy interesante.

CC. ¿En qué sentido opinas que ha sido muy importante para la democracia?

JM. Por primera vez, se planteó una alternativa estrictamente democrática a la forma actual de la democracia. Ya se había desechado el modelo comunista. Se hablaba de igualdad y de libertades, de participación, nada más que de una democracia mejor…

CC. …y nada menos.

JM. Y nada menos.

CC. Han pasado cinco años. ¿Qué queda del 15M? ¿No es una pena que se fuera disolviendo?

JM. Quizá no. Pienso que sus efectos están por verse. Cumplió una función histórica importantísima. Dinamizó la cultura política, que fluye a un nivel más profundo que las prácticas institucionales o las de los partidos políticos. Es preferible que no haya tenido continuidad y nadie pueda apropiarse de su legado, porque así seguirá siendo una fuente de inspiración. Pienso que, sobre todo, fue un semillero de ideas, ideas para una nueva política, un nuevo tipo de asociacionismo y sindicación, ideas para una manera diferente de organizar las empresas y la economía…

(…)


Entrevista completa, «Pensando la pluralidad», en josemarzo.net

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